Las autoridades de la Industria Alimentaria en Ciego de Ávila, Cuba, admitieron que la harina disponible se prioriza para la elaboración de repostería y dulces, mientras el pan normado de la canasta básica escasea y su distribución apenas cubre dos días al mes, según declaraciones dadas al periódico oficialista Invasor.
Explicaciones oficiales sobre la distribución
Rafael Pina Joba, director del sector en la provincia, precisó que en mayo solo se recibieron 32 toneladas de harina, cantidad insuficiente para cumplir la meta de cinco días de producción mensual. La ración oficial es de 60 gramos diarios por persona, pero ahora se reparte solo uno o dos días a la semana.
“Antes se entregaba todos los días esa dosis; ahora, por la falta de insumos, estamos limitados a ese rango”,
explicó el funcionario.
Sobre la disponibilidad de harina para tortas y otros dulces, Pina Joba aclaró que ese recurso no viene del balance estatal, sino que se adquiere mediante contratos con actores económicos privados.
“Es una harina diferenciada que nos permite mantener esas líneas productivas”,
señaló, añadiendo que su empresa está obligada por disposiciones gubernamentales a diversificar la oferta y vincularse con el sector no estatal.
Problemas operativos y medidas paliativas
La producción también se ve afectada por frecuentes apagones, lo que ha obligado a usar más de 25 hornos eléctricos y rescatar hornos de leña. En algunos casos, la masa se elabora en un lugar con electricidad y se traslada a otro para hornear, afectando la calidad final.
Como medidas para paliar la situación, la industria local produce croquetas hechas con yuca, calabaza y boniato, así como chicharritas de plátano y sopas de fideo. Además, Pina Joba anunció planes para abrir una tienda de venta de piezas de vehículos, con el fin de generar ingresos para pagar los salarios de más de 1.300 trabajadores.
Crisis generalizada y contexto nacional
El problema no es exclusivo de Ciego de Ávila. En Villa Clara, la ración normada se ha restringido a niños menores de 13 años y adultos mayores de 65, con una reducción a la mitad del peso y un incremento de 15 veces en el precio. En Guantánamo solo se garantiza el producto a infantes y centros priorizados.
Para mayo de 2026, la libreta de abastecimiento, símbolo del modelo de distribución racionada, prácticamente colapsó como mecanismo de subsistencia en toda la isla, reflejando más de seis décadas de un sistema económico que no ha logrado asegurar el pan cotidiano para su población.