El municipio de Calvillo, Aguascalientes, y el pueblo de Tlalpujahua, Michoacán, se consolidan como destinos clave para el turismo cultural y gastronómico en México, destacando por su producción artesanal de guayaba y esferas navideñas, respectivamente.
Tradición de guayaba en Aguascalientes
Calvillo, reconocido como la Capital Mundial de la Guayaba, ofrece una amplia variedad de productos elaborados con fruta natural. Entre sus especialidades se encuentran panes, empanadas, pays, pasteles, galletas, dulces, licores y el tradicional mole de guayaba, que se prepara con pollo o cerdo, acompañado de arroz y ajonjolí.
Las empanadas son un producto emblemático de la región; estas se confeccionan con una masa suave rellena de pulpa de guayaba cocida con azúcar hasta alcanzar una textura similar a la mermelada, para después ser horneadas hasta dorarse. Entre los puntos de interés destacan la Panadería Don Emilio, con seis décadas de historia, la Parroquia del Señor del Salitre, la Presa de Malpaso y diversas cascadas como las de Los Alisos y El Garruño.
Cada año, del 5 al 14 de diciembre, el municipio celebra la Feria Nacional de la Guayaba, teniendo como fecha principal el 12 de diciembre. Durante este evento, la Plazuela Hidalgo se convierte en el centro de comercio de productos locales, complementado con actividades de charrería y rodeos.
Artesanía navideña en Michoacán
Por otro lado, Tlalpujahua se distingue por su producción de esferas artesanales, donde cientos de familias emplean técnicas de vidrio soplado, cerámica y arte plumario. El Taller de Santa Claus, con presencia desde 1960, es uno de los establecimientos más destacados, ofreciendo cerca de 1,500 modelos distintos y contando con una villa que replica la estética de Rotemburgo, Alemania.
La Feria de la Esfera en Tlalpujahua es otro evento relevante, programado para este año del 7 de octubre al 15 de diciembre, con la participación de más de 650 artesanos. Asimismo, la tienda NAVIART es un punto de referencia para adquirir decoraciones de vidrio soplado, especialmente sus medallones pintados a mano con escenas religiosas.
Para distinguir una pieza auténtica de una industrial, el artesano José Abel Castillo Martínez sugiere observar la base de la esfera; la presencia de un pequeño relieve o «piquito» es señal de que ha sido soplada manualmente. Según explica el especialista, la complejidad de la pieza determina el tiempo de producción, ya que una esfera grande o con formas difíciles requiere mucho más esfuerzo que las redondas sencillas.