Organizaciones de la sociedad civil y defensores de derechos humanos de diversos países se reunieron en Ottawa, Canadá, durante la primera Cumbre sobre el Espacio Cívico para analizar las amenazas globales a la participación ciudadana y proponer estrategias de protección. El evento, realizado del 21 al 23 de abril de 2026, congregó a cientos de participantes bajo el lema «Defender, Reclamar y Reimaginar», enfocándose en cómo salvaguardar las esferas de acción comunitaria frente a la represión, el espionaje y la erosión de las libertades fundamentales.
Testimonios de persecución y exilio
Virginia Laparra, exfiscal guatemalteca que investigó corrupción estatal y actualmente vive en el exilio, compartió su experiencia personal de persecución. Relató que tras dirigir una oficina de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad en Guatemala, fue detenida y permaneció más de dos años en una celda aislada con atención médica deficiente, antes de ser forzada a abandonar su país. «El espacio cívico vive, duerme, come, se transporta con cada persona», afirmó Laparra, subrayando que la defensa de la democracia es una labor cotidiana.
La abogada explicó el impacto del exilio: «Es bien duro porque construiste toda tu vida sobre la base de luchar por un espacio cívico seguro, no solo para tu país, no solo para ti, para tu familia, para los ciudadanos, dentro y fuera del país». Señaló que estas acciones son muestra del poder de «fuerzas oscuras» con influencia económica y política que utilizan las estructuras del Estado.
Descentralizar las luchas y proteger lo digital
Alejandro Mayoral Baños, codirector de la organización global Access Now y participante en la cumbre, destacó la necesidad de que las grandes organizaciones no gubernamentales reconozcan y apoyen el trabajo de base que realizan las comunidades locales. «Si una pequeña comunidad en Guatemala está haciendo una labor comunitaria, desde los centros de poder, desde las grandes ONG, debemos ver eso como una extensión del espacio cívico, es el espacio cívico en acción más importante que se necesita», afirmó.
Mayoral Baños también enfatizó la urgencia de proteger los espacios digitales ante el espionaje corporativo, advirtiendo que empresas como las mineras contratan servicios de software espía para vigilar y atacar a defensores ambientales. «Entonces ya no es opcional no contemplar esta dimensión de riesgo», señaló.
Diálogo y ejercicio constante de la democracia
Guillermo Correa, director de la Red Argentina de Cooperación Internacional (RACI), planteó la importancia de fomentar el diálogo inclusivo, incluso con quienes piensan distinto. «No hemos tenido buenas conversaciones con sectores que no piensan de la misma manera que nosotros. Es momento de poder generar, respetando cada uno sus valores y sus creencias, una mesa plana en la cual todos podemos sentarnos y empezar a tener intercambios, pero también entender cómo el otro piensa», expresó.
Correa recalcó que la democracia y la libertad no son garantías permanentes, sino un «músculo que debe ejercitarse» mediante la participación activa en las calles y plazas públicas. Subrayó que esta vulnerabilidad es universal y no exclusiva de países en desarrollo.
Conclusión del encuentro
Los especialistas reunidos en Ottawa coincidieron en que la protección del espacio cívico requiere una estrategia múltiple: fortalecer los escudos digitales, valorar y conectar las luchas comunitarias locales y mantener una presencia vigilante en el espacio público para contrarrestar los ataques globales a la democracia y la libertad de expresión.