El secretario de Organización del Comité Ejecutivo Estatal de Morena en Guanajuato, Ricardo Gómez Escalante, advirtió que el movimiento debe someterse a una autocrítica profunda ante las contradicciones que observa en el territorio, especialmente en torno a la austeridad republicana y los privilegios de algunos representantes populares. En un artículo publicado este miércoles, sostuvo que la autoridad moral y política del partido no se decreta, sino que se demuestra todos los días con decisiones y ejemplo.
Gómez Escalante señaló que, durante las últimas semanas, ha recorrido colonias y comunidades del estado, una práctica que, aseguró, aprendió de Andrés Manuel López Obrador: “La política nunca debe hacerse desde un escritorio, debe caminarse”. Afirmó que el territorio tiene la capacidad de corregir las ideas y expectativas que nacen lejos de la realidad, y que hoy Guanajuato ha cambiado, confrontando al movimiento con una realidad que exige más resultados.
La conciencia política del pueblo y las preguntas incómodas
El dirigente destacó que el pueblo está más politizado que polarizado: las personas conocen sus derechos, hablan de la Constitución, preguntan por la soberanía nacional y debaten las reformas al Poder Judicial. Consideró que esa conciencia es resultado de la Cuarta Transformación, que decidió hablarle al pueblo como un actor de cambio. Sin embargo, advirtió que recorrer el territorio obliga a reconocer aquello que no se quiere escuchar.
Gómez Escalante reveló que militantes le preguntan constantemente: “¿De quién es Morena?”. Respondió que el partido pertenece al pueblo, no a dirigentes, grupos o apellidos, pero reconoció que esa respuesta se contradice con algunas decisiones o conductas públicas. “Cada vez cuesta más sostener una narrativa de austeridad cuando existen representantes populares que perciben ingresos superiores a los de la Presidenta de la República”, escribió, y lanzó la pregunta más difícil: “¿Cómo decirle a la militancia que eso no ocurre… cuando sí ocurre?”.
Llamado a no medirse con el adversario
El secretario de Organización advirtió que el movimiento no puede medir su actuación comparándose con el deterioro ético del PAN, partido que gobierna el estado y la mayoría de los municipios. “Nuestro parámetro no debe ser lo que hace la derecha sino nuestros propios principios”, afirmó. Sostuvo que la congruencia sigue siendo el principal patrimonio de Morena, no por superioridad moral, sino porque constituye la fuente de su legitimidad política.
En ese sentido, propuso una discusión distinta: ¿qué ocurriría si los representantes de la Cuarta Transformación decidieran, de manera voluntaria, que nadie gane más que la Presidenta de la República, a pesar de las mayorías panistas?, ¿y si la diferencia salarial se reintegrara al erario por convicción ética?, ¿y si se dejaran de promover vínculos familiares como criterio preferente para acceder a responsabilidades públicas o candidaturas?
La autocrítica como herramienta de transformación
Gómez Escalante citó al politólogo Juan Carlos Monedero, quien sostiene que “hay que estar en las instituciones, pero también en las calles”. Afirmó que la transformación no consiste en esperar condiciones perfectas, sino en aprovechar cada oportunidad para cambiar lo que puede cambiarse. “El territorio nunca miente”, sentenció, y advirtió que, cuando la gente comienza a hacer preguntas, la peor decisión de un partido es dejar de escucharla.
El dirigente concluyó que seguir caminando Guanajuato no es solo una tarea organizativa, sino una forma de recordar quiénes son, por qué nació Morena y para quién existe. “Mientras el movimiento conserve la capacidad de escuchar antes de responder y de corregirse antes de justificarse, seguirá conservando lo más importante: la confianza del pueblo”, finalizó.