Al cumplirse dos años de la reelección presidencial de Morena, el gobierno de Claudia Sheinbaum se presenta como una prolongación del sexenio anterior, enfrentando una severa crisis de viabilidad del partido y un panorama de estancamiento crónico, según análisis políticos. La celebración del próximo 1 de junio ocurre en un contexto marcado por un modelo asistencialista sin desarrollo productivo, un PIB que se contrae y el acoso internacional por acusaciones de narcopolítica.
Indicadores de una gestión acotada
La continuidad del proyecto político, definida por la propia Sheinbaum al declarar que su administración es la extensión del sexenio 2018-2024 y que «somos lo mismo», reduce su margen de maniobra y evidencia una crisis sistémica. En el ámbito económico, el Banco de México recortó la expectativa de crecimiento para 2024 del 1.6% al 1.1%, muy por debajo del compromiso inicial de un 2.5% promedio anual. Los analistas proyectan un crecimiento anual del PIB entre 0% y 1% para todo el sexenio.
El modelo de gestión se basa en apoyos sociales asistencialistas, consistentes en dinero entregado directamente, que no constituyen una política social integral contra la pobreza, la cual afecta al 80% de la población. Este esquema consume el presupuesto sin fomentar el desarrollo económico.
La herencia en seguridad y la restauración del poder
En materia de seguridad, la promesa de López Obrador de acabar con la violencia y el crimen organizado no se cumplió. Su estrategia se concentró en la delincuencia común, permitiendo el fortalecimiento de los cárteles. Este problema ahora recae sobre Sheinbaum, especialmente ante las acusaciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien señala la existencia de un narcoestado en México por los vínculos entre delincuentes y funcionarios.
El aparato de poder de Morena ha restaurado el antiguo sistema priista de dominio, basado en un presidencialismo con partido hegemónico, centralismo y un Estado rector. A diferencia del PRI, Morena ha logrado, mediante elecciones, el control de los poderes legislativo, judicial y electoral, consolidando un dominio sin necesidad de concesiones a la oposición.
Soberanía y panorama electoral futuro
La soberanía nacional se ve comprometida por la dependencia geopolítica hacia Estados Unidos, acentuada desde la firma del Tratado de Libre Comercio. El presidente Trump utiliza este marco para imponer doctrinas de dominación, como la militar-nuclear y la del Destino Manifiesto, que priorizan los intereses estadounidenses.
Electoralmente, Morena enfrenta un declive. Una encuesta reciente del diario El País indica que la tendencia de voto para la coalición gobernante ha caído por debajo del 40%, lejos del 67% necesario para una mayoría calificada en el Congreso que permita reformas constitucionales sin negociar. La oposición registrada permanece desarticulada, aunque nuevos partidos en busca de registro, como la coalición Somos México, podrían capitalizar el desencanto.
Acumulación de crisis y perspectiva a futuro
El gobierno de Sheinbaum intentará mostrar optimismo en el aniversario, pero enfrenta una acumulación de crisis: económica por el bajo PIB, política por las revelaciones de narcopolítica, social por el agotamiento del asistencialismo, geopolítica por la presión de Estados Unidos y una crisis de expectativas por la falta de un modelo de desarrollo real. Esta situación profundiza los problemas del antiguo régimen priista, que Morena ha restaurado, y sienta las bases para las elecciones legislativas y de 17 gubernaturas en 2027, así como para la elección presidencial de 2030.
El análisis concluye que el México actual enfrenta una crisis mayor a la que recibió López Obrador en 2018.