Política y otras miserias: un loro de burdel y el aniversario de Saltillo en la columna de Armando Fuentes Aguirre ‘Catón’

Armando Fuentes Aguirre, ‘Catón’, entrega una columna que combina humor, nostalgia y crítica social, con un saludo a Saltillo por su 449 aniversario y una historia sobre un loro con pasado en un prostíbulo. La pieza, publicada en la sección editorial, mezcla anécdotas ingeniosas con una reflexión sobre la libertad femenina.

Un aniversario y una ciudad en paz

El columnista dedica un párrafo a celebrar los 449 años de la fundación de Saltillo, a la que describe como una «ciudad mestiza» donde corre sangre de europeos y tlaxcaltecas. Destaca que su población vive «en paz» y en «un ambiente de orden y seguridad», y elogia el legado cultural de los tlaxcaltecas, como las danzas de matachines y los sarapes de Saltillo, a los que llama «prodigios de textura y de color».

El loro de 50 pesos y sus excentricidades

La columna se centra en la historia de la esposa del señor Chorras, quien encuentra un loro en oferta por 50 pesos en una tienda de mascotas. El dueño le revela que el bajo precio se debe a que el perico «perteneció al burdel ‘La concha de Venus'» y que el trato con la clientela lo volvió «descarado y maldiciente». A pesar de la advertencia, la señora compra el loro, que al llegar a su casa comienza a hacer comentarios subidos de tono sobre su nuevo entorno, llamando «madama nueva» a la dueña y «pirujas nuevas» a sus hijas, hasta que al ver al señor Chorras exclama: «¡Hola, señor Chorritas!».

El contraste se presenta con otro loro, cuyo precio es de 10 mil pesos, que fue criado en un convento y recita letanías y canto gregoriano. La esposa del señor Chorras, sin embargo, prefiere el carácter pícaro del loro barato.

Reflexiones sobre el lenguaje y la sociedad

Antes de la anécdota principal, ‘Catón’ reflexiona sobre el término «cotorrona», que se usaba para mujeres solteras de edad avanzada, y celebra que ahora la mujer «elige libremente, sin presión social alguna, su modo de vivir». La columna incluye también un chiste sobre un hombre que, a pesar de haber sido hombre, llega al Cielo y se encuentra con una multitud de hombres y mujeres encadenados a un muro, a lo que San Pedro explica que «son de Saltillo, y si los soltamos se van del Cielo y se regresan para allá».

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