Apenas once meses separan a Guanajuato de la elección de 2027, y los partidos políticos ya aceleran la maquinaria para definir a sus candidatos a las presidencias municipales en los 46 ayuntamientos. El PAN, en particular, enfrenta un escenario complejo para elegir a sus abanderados sin provocar fracturas internas, pues las divisiones en los municipios representan su mayor amenaza ante la cantidad de aspirantes ilusionados.
El fantasma de las divisiones internas
Manuel Gómez Morín, fundador del PAN, solía advertir: “Que no haya ilusos para que no haya desilusionados”. Esa frase cobra relevancia en el contexto actual del partido, donde las aspiraciones desmedidas pueden generar desencantos. El caso de Alejandra Gutiérrez es un ejemplo: su sueño de ser gobernadora terminó en una desilusión que la llevó a abandonar el PAN por no superar la derrota. Este mismo riesgo se cierne sobre otros panistas con aspiraciones rumbo a 2027.
Morena: más opciones para los ilusionados
En Morena la situación es similar, pero con una diferencia clave: hay más espacios para los ilusionados. Quienes aspiren a la Alcaldía de León o a una diputación tienen alternativas si no consiguen la candidatura principal, como delegaciones, secretarías o coordinaciones. La disciplina en ese partido se premia y la desobediencia se castiga, por lo que los militantes morenos aceptarán los dedazos que se avecinan sin mayor resistencia.
Los partidos pequeños buscan candidatos
Por su parte, Movimiento Ciudadano, el Partido Verde y el PRI recorren los 46 municipios en busca de candidatos. La realidad es que no cuentan con suficientes militantes para cubrir todas las candidaturas, por lo que les costará trabajo convencer a personas de participar en una contienda que, en la mayoría de los casos, está perdida de antemano. Solo en algún municipio pequeño podrían lograr una victoria inesperada.