La propuesta de reforma electoral presentada por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha sido descartada tras no lograr los votos necesarios en el Congreso. Este miércoles 11 de marzo, la iniciativa fue sepultada con el rechazo de los partidos aliados de MORENA, como el PT y el PVEM, sumado al voto en contra de MC, PAN y PRI, lo que impidió alcanzar la mayoría calificada requerida para su aprobación.
Antecedentes de una derrota anunciada
En octubre de 2022 ya se había desechado una iniciativa similar enviada por el entonces Presidente Andrés Manuel López Obrador, la cual planteaba incluso la eliminación del Instituto Nacional Electoral (INE) y su sustitución por un nuevo organismo. En aquella ocasión, la votación arrojó 269 a favor, 225 en contra y una abstención. Aunque tuvo apoyo, tampoco logró la mayoría calificada.
Las reformas de 2022 y la actual de 2026 han sido vistas como intentos por controlar los organismos electorales, reducir la pluralidad partidista y avanzar hacia un sistema de partido hegemónico, similar al que dominó el PRI durante más de siete décadas.
Objetivos no consensuados
Sheinbaum Pardo argumentó que su propuesta respondía a una demanda ciudadana de reducir el número de diputaciones y senadurías plurinominales, así como de disminuir el costo de las elecciones mediante la baja de prerrogativas a los partidos. Sin embargo, nunca se realizó una consulta popular para validar estos cambios.
Aunque la mayoría de los mexicanos estaría a favor de recortar gastos electorales, el diablo está en los detalles, y en este caso, los partidos políticos no están dispuestos a aceptar recortes que afecten su poder interno y financiamiento.
Bloqueo por intereses partidistas
La iniciativa presidencial fracasó principalmente porque los partidos rechazaron una reducción del 25 por ciento en sus prerrogativas. Además, se opusieron al nuevo método de asignación de diputaciones plurinominales, que históricamente ha sido un mecanismo de reparto de poder entre las dirigencias sin necesidad de competir en campaña.
En contraste con las cinco reformas electorales previas que fortalecieron la democracia mediante acuerdos amplios, esta propuesta intentó imponer la visión unilateral de MORENA, sin lograr consenso:
- 1977: Inicio de la transición democrática, apertura a partidos minoritarios.
- 1990: Creación del IFE.
- 1996: Autonomía plena del IFE.
- 2007-2008: Reformas en comunicación política y fiscalización.
- 2014: Transformación del IFE en INE.
Legado de la Cuarta Transformación
MORENA y la llamada Cuarta Transformación, encabezada por AMLO, buscaron desde su inicio controlar los procesos electorales. Sin embargo, tanto López Obrador como Sheinbaum ganaron bajo las mismas reglas que ahora intentan modificar, lo que ha generado críticas sobre inconsistencia.
Ante este escenario, a la Presidenta le quedan tres caminos: afirmar que cumplió con enviar la iniciativa y que fue rechazada por todos los partidos; distanciarse de AMLO y de figuras que han actuado en su contra, como Adán Augusto Hernández y Ricardo Monreal; o asumir con firmeza la conducción del país y dejar atrás cargas que han limitado su avance.
«El poder se ejerce, no se comparte»
Riesgos para el futuro electoral
De cara a las elecciones de 2027, persiste el riesgo de que no existan reglas claras sobre el financiamiento externo, lo que facilita la infiltración del crimen organizado en los partidos políticos.
Para este año, sin elecciones, se destinarán 7 mil 737 millones 252 mil 697 pesos al financiamiento público de seis partidos:
- PAN: 1,297 millones (75% restante: 973 millones)
- PRI: 982 millones (75% restante: 736 millones)
- PT: 670 millones (75% restante: 502 millones)
- PVEM: 832 millones (75% restante: 624 millones)
- MC: 969 millones (75% restante: 726 millones)
- MORENA: 2,615 millones (75% restante: 1,961 millones)
Además de estos montos, los partidos cuentan con ingresos adicionales por actividades específicas, franquicia postal, telegráfica y fondos para liderazgo político de mujeres.