La semana próxima abrirá en Buenos Aires el nuevo restaurante Social Corazón, proyecto del empresario gastronómico Pablo Rivero, propietario también de Don Julio y El Preferido de Palermo. Ubicado en la esquina de Guatemala y Borges, en el barrio de Palermo, el local de tres plantas tendrá horario corrido y estará centrado en la panadería argentina, bajo la dirección del chef Guido Tassi.
Concepto y espíritu del lugar
El establecimiento busca ser un punto de encuentro donde los comensales puedan pasar todo el día, desde tomar un café y una medialuna hasta cenar o charlar. Pablo Rivero explicó que el espíritu del lugar es social, de ahí su nombre. El concepto gastronómico se diferencia de sus otros restaurantes: mientras Don Julio representa la cocina del territorio y El Preferido la de la inmigración del siglo XX, Social Corazón se enfoca en la panadería argentina, influenciada históricamente por los anarquistas a principios del siglo pasado.
“Social Corazón es el sueño que desde hace muchos años tenemos con Guido y con todo el equipo de Don Julio, de hacer un all day en el barrio, en que la gente puede venir a transcurrir todo el día. Ese es el verdadero espíritu del lugar, por eso se llama Social Corazón. Un lugar donde la gente puede venir a tomar un café, comer una medialuna o unos sándwiches, tomarse un vino, hacer una buena cena o simplemente estar un rato charlando con alguien”, contó Rivero.
Propuesta gastronómica y diseño
El chef Guido Tassi detalló que se trata de una panadería argentina hecha por argentinos, con una mirada actual sobre los clásicos, incluyendo pan de mesa tipo miñón, facturas tradicionales y sándwiches de miga. La carta también incluirá opciones para almuerzo y cena como tartas, pastas, arroces, carnes y pescados, acompañados por una selección de vinos curada por el sommelier Martín Bruno.
El local contará con dos plantas abiertas al público y una tercera destinada a la capacitación del personal. La planta baja presenta un salón principal con vista a la panadería, mesas de café clásicas, mesas altas y una barra. La decoración, cuidadosa en cada detalle, recrea con una visión contemporánea el ambiente de los cafés porteños. La planta alta ofrece un salón más íntimo con barra y vista a un rincón tradicional de Palermo.