El PRI en Veracruz, al borde del colapso mientras enfrenta reforma electoral

Convertido en una sombra de su pasado, el PRI en Veracruz atraviesa una profunda crisis interna y de representación, evidenciada por la caída constante en su número de militantes y votos, lo que directamente afecta sus prerrogativas partidistas. A pesar de estar en su segundo periodo de dirigencia estatal, la cúpula priista local se aferra al poder con escasa influencia real en el terreno político.

La batalla contra la reforma electoral

En medio del contexto nacional, donde se perfila una reforma electoral impulsada desde el Altiplano, el partido tricolor ha centrado sus esfuerzos en oponerse a los cambios. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció durante su conferencia matutina del martes 3 que ya existe un acuerdo con los partidos aliados para presentar la iniciativa en febrero ante el Congreso. Frente a esto, el PAN ha mostrado disposición al diálogo sobre la representación proporcional, mientras que Movimiento Ciudadano plantea bajar la edad de votación de 18 a 16 años.

Adolfo Ramírez Arana, líder estatal del PRI, aprovechó una rueda de prensa para atacar al partido naranja y a su dirigente nacional, Dante Delgado, a quienes calificó como “esquiroles del gobierno”. En línea con el discurso nacional del PRI, afirmó que “al plantear condiciones como el voto universal y la participación de jóvenes desde los 16 años, Movimiento Ciudadano deja en claro que acompañará la aprobación de la Reforma Electoral”.

“Están entregados al Gobierno”

Un partido en caída libre

Mientras MC gana terreno en Veracruz, especialmente tras su contundente desempeño en las elecciones municipales de 2025, el PRI se desploma. Su declive no solo es electoral, sino también estructural: pierde cuadros, simpatizantes y presencia política. Esta situación debería encender alarmas en la dirigencia, ya que el número de votos es clave para mantener prerrogativas y acceso a espacios por representación proporcional.

La dirigencia estatal, lejos de reconocer esta realidad, parece aislada del rechazo social que genera. Adolfo Ramírez Arana conserva formalmente la presidencia del partido en la entidad, pero su influencia es mínima. Su figura política ha quedado marginada, y su liderazgo, vacío de contenido real.

Desbandada interna y futuro incierto

En el interior del PRI veracruzano, la descomposición avanza sin freno. Un creciente número de militantes abandonan las filas: algunos se suman a Morena, otros al Partido Verde, varios más se inclinan por Movimiento Ciudadano, e incluso hay quienes deciden fundar nuevos partidos locales. Lo claro es que el PRI en Veracruz ha quedado con muy pocos seguidores dentro de su esquina política.

Lejos de haber tocado fondo, todo indica que el peor escenario para el tricolor aún está por venir, en medio de una fragmentación que podría marcar su desaparición como fuerza relevante en la entidad.

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