Durante la madrugada y la mañana de este martes 28 de abril de 2026, se registraron movimientos telúricos en dos estados del sur de México, según la información proporcionada por el Servicio Sismológico Nacional (SSN).
Eventos sísmicos reportados
En Guerrero, un sismo de magnitud 4 ocurrió a las 07:05 horas, localizándose a 18 kilómetros al noreste de Ometepec y con una profundidad de 9.7 kilómetros. Horas antes, en Chiapas, se había registrado un temblor de magnitud 4.1 a las 00:10 horas, cuyo epicentro se ubicó a 69 kilómetros al noroeste de Cintalapa y tuvo una profundidad de 139.3 kilómetros.
El SSN es la institución oficial encargada del monitoreo constante de la actividad sísmica en el país, operando una red de estaciones distribuidas por todo el territorio nacional que transmiten datos en tiempo real para determinar las características de cada evento.
Contexto histórico de los sismos en México
El territorio mexicano tiene una larga historia de actividad telúrica significativa. Desde el año 1985, se han registrado cinco sismos con magnitud igual o superior a 7, todos ocurridos en el mes de septiembre. Estos incluyen los eventos de septiembre de 1985 en las costas de Michoacán y Guerrero (magnitudes 8.1 y 7.6), los de septiembre de 2017 en el centro del país y el golfo de Tehuantepec (magnitudes 8.2 y 7.1), y el de septiembre de 2021 en las costas de Guerrero (magnitud 7.1).
Aunque en la percepción colectiva se asocia a septiembre como el mes de los sismos, esta coincidencia no está respaldada por estudios científicos que confirmen la existencia de una ‘temporada de temblores’ similar a las estaciones climáticas.
Ubicación geográfica y riesgo constante
La frecuente actividad sísmica en México se explica por su posición geográfica, ya que el país colinda con cinco placas tectónicas: la del Pacífico, de Rivera, de Cocos, del Caribe y de Norteamérica. Este contacto genera movimientos constantes a lo largo de todo el año, con especial intensidad en la región sur donde confluyen tres de estas placas.
Por esta razón, el monitoreo continuo de los sismos resulta de gran relevancia, dada la capacidad de estos fenómenos naturales para generar repercusiones sociales y daños estructurales considerables.