En el vigésimo aniversario del fraude electoral de 2006, que desencadenó una ola de violencia tras la imposición de Felipe Calderón, resurge la hipocresía de quienes hoy se oponen a una reforma electoral. Figuras como Claudio X. González, Televisa, Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín, Luis Carlos Ugalde y José Woldenberg, que respaldaron aquella elección fraudulenta, ahora argumentan que cualquier modificación al sistema implicaría un retroceso democrático —justo el régimen que ellos mismos encarnan desde la dudosa elección de Carlos Salinas de Gortari.
La manipulación del IFE y la exclusión de la izquierda
Con las reglas actuales, ya se había erosionado la credibilidad del Instituto Federal Electoral (IFE), especialmente cuando en 2003 el PAN y el PRI repartieron entre sí los espacios de consejeros electorales, neutralizando cualquier posibilidad de equidad. Esta maniobra sentó las bases para el fraude de 2006.
«Yo puse a los consejeros electorales. Entre Roberto Campa y yo los amarramos»
, reveló con orgullo Germán Martínez Cázares, entonces representante de Calderón en la Cámara de Diputados, al referirse a la alianza con Elba Esther Gordillo para capturar el órgano electoral y bloquear el triunfo de Andrés Manuel López Obrador.
El PAN designó a figuras afines como María Teresa González Luna Corvera, nieta de un fundador del partido; Arturo Sánchez Gutiérrez, compadre de Juan Molinar Horcasitas; y a Andrés Albo y Rodrigo Morales Manzanares, allegados personales de Calderón desde su campaña interna de 1995. Por su parte, el PRI nombró a Virgilio Andrade Martínez, futuro integrante del gabinete de Peña Nieto; Marco Antonio Gómez Alcántar, actual asesor de Alejandro Moreno; María de Lourdes López, ligada al PRI de Coahuila; y a Alejandra Latapí Rener, propuesta de Claudio X. González Laporte, líder empresarial y miembro del consejo de administración de Televisa.
El nexo empresarial, mediático y político del fraude
Este reparto de poder entre PRI y PAN, conocido como simbiosis del PRIAN, fue coronado con la presidencia de Luis Carlos Ugalde en el IFE. Testigos afirmaron que su nombramiento contó con el respaldo de Elba Esther Gordillo y del PRI, incluso cuando una llamada de la priista interrumpió una entrevista prevista para advertirle:
«para que no se caiga la negociación»
. Ugalde fue avalado por Vicente Fox y Calderón, a quien invitó a su boda con Lía Limón, también cercana al bloque prianista.
Este acuerdo, que otorgó cuatro consejeros al PAN y cinco al PRI, no generó protesta en su momento, a pesar de que excluyó deliberadamente a la izquierda. Hoy, esas mismas fuerzas que lo impulsaron claman contra cualquier cambio, aunque ahora la mayoría legislativa podría favorecer a Morena. Ugalde, además, mantuvo nexos estrechos con élites del poder, como Claudio X. González (padre e hijo), Ernesto Zedillo, Alberto Baillères, Pedro Aspe, y Jorge Castañeda, figuras que luego respaldaron su figura en momentos clave.
La doble moral de quienes firman manifiestos
Actualmente, Ugalde es firmante del manifiesto del 3 de febrero que se opone a la posible reforma electoral promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum. Es notable que muchos de estos firmantes también respaldaron, el 3 de agosto de 2006, un desplegado que aseguraba:
«no hubo fraude»
, incluso antes de que el Tribunal Electoral validara la victoria de Calderón. Héctor Aguilar Camín, uno de los líderes de este grupo, llegó a calificar las elecciones de Salinas de Gortari —en las que Claudio X. González Laporte era consejero personal— como
«las menos inventadas de mucho tiempo… las más limpias… las más verdaderas»
.
Televisa y TV Azteca jugaron un papel central en aquellas elecciones fraudulentas, utilizando la propaganda y la censura para favorecer a los candidatos del PRIAN. Hoy, esos mismos actores se oponen a una reforma que podría democratizar el sistema. Mientras tanto, en abril de este año, saldrán del Instituto Nacional Electoral (INE) Dania Ravel Cuevas, Claudia Zavala Pérez y Jaime Rivera Velázquez, consejeros con orígenes en el PRIAN. Morena y sus aliados tienen mayoría calificada para elegir a sus reemplazos.
¿Doble estándar en la crítica al control del INE?
Ante este cambio, surge la pregunta: ¿protestará ahora la derecha por una supuesta «captura» del INE, como guardó silencio cuando el PRIAN tomó el IFE en 2003? Germán Martínez Cázares, de regreso como diputado del PAN tras un paso por Morena, y Margarita Zavala, también exdiputada en aquella legislatura, ¿denunciarán como autoritario el nuevo equilibrio si ellos antes lo impusieron?
La historia revela una verdad incómoda: quienes hoy alzan la voz contra la reforma son los mismos que construyeron y defendieron el antiguo régimen. Su oposición no es por defensa de la democracia, sino por miedo a perder el control. Son puros impostores.