En la provincia de Tungurahua, Ecuador, el Cañón de San Martín se ha establecido como un destino principal para el geoturismo y los deportes extremos dentro del Geoparque Volcán Tungurahua, reconocido por la Unesco.
Gestionado por más de tres años mediante iniciativas de turismo comunitario por el Gobierno Provincial de Tungurahua, el sitio forma parte de los puntos de vista nacional e internacional de la provincia, según indicó Danilo Arostegui, director de turismo.
Un atractivo geológico y turístico
Este accidente geográfico, esculpido por el río Pastaza a lo largo de milenios, funciona como un laboratorio geológico vivo que muestra la relación entre el vulcanismo del Tungurahua, el termalismo y las formaciones basálticas de la zona.
Ubicado a solo 5 o 10 minutos del centro de Baños de Agua Santa, el cañón destaca por sus altas paredes verticales de roca, formadas por antiguos flujos de lava que se enfriaron al contacto con el agua.
Modelo de gestión comunitaria
La organización comunitaria en el sector ha permitido un flujo de visitantes que no altera el ecosistema, promoviendo un modelo de conservación donde los habitantes actúan como guardianes del patrimonio y guías nativos.
Este enfoque busca rescatar la memoria territorial y el folclore de Baños, incluyendo en los recorridos narraciones sobre leyendas del cañón, la historia de los antiguos caminos hacia la Amazonía y la importancia de la conservación hídrica.
Oferta de deportes de aventura
El circuito técnico de turismo comunitario y de aventura en San Martín atrae a quienes buscan actividades de alta seguridad supervisadas por guías certificados.
Entre las actividades disponibles se encuentran el canopy, con un vuelo de 850 metros sobre el abismo; el Puente Tibetano, una caminata de equilibrio de 90 metros suspendida en el aire; y la Vía Ferrata, una ruta de escalada equipada de 90 metros de altura en las paredes volcánicas del cañón.