En el marco del Día de las Madres, la realidad de las mujeres mexicanas se debate entre los festejos sociales y una precariedad laboral que las estadísticas oficiales evidencian. A pesar de que la Población Económicamente Activa (PEA) alcanzó los 61.3 millones de personas en el cuarto trimestre de 2025, con un incremento de 293 mil personas respecto al año anterior, la brecha de género persiste: 35.3 millones de hombres ocupados frente a 24.5 millones de mujeres.
La carga invisible del cuidado
La diferencia se agudiza al observar a la población fuera del mercado laboral, donde 29.8 millones de mujeres se encuentran en esa condición, más del doble que los 12.3 millones de hombres. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), entre las mujeres fuera del mercado laboral predominan las actividades de cuidado y el trabajo doméstico no remunerado, labores que permanecen invisibles para los indicadores económicos oficiales.
Esta desigualdad se traduce directamente en ingresos más bajos. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) de 2024, el ingreso monetario promedio trimestral fue de 23,714 pesos para las mujeres y de 36,047 pesos para los hombres. Esto significa que las mujeres ganan aproximadamente un 35% menos, recibiendo cerca de 65 centavos por cada peso que perciben los varones, una brecha que se observa en todos los niveles de escolaridad.
Precariedad laboral generalizada
La situación se complica con otros indicadores de la economía mexicana. La tasa de informalidad laboral se ubicó en alrededor del 54.8% de la población ocupada al cuarto trimestre de 2025, incluyendo a personas que trabajan sin acceso a seguridad social o en unidades económicas no registradas. Además, la subocupación alcanzó a 4.1 millones de personas.
La mayor parte de la población ocupada tiene entre 25 y 64 años, pero la trayectoria laboral no es igual para todos. Para las mujeres, la carga de cuidados y trabajo doméstico limita severamente su participación en el mercado formal, perpetuando un ciclo de desigualdad económica y falta de protección social.
Un llamado a visibilizar el trabajo no remunerado
La columna argumenta que los trabajos de cuidados, aunque sostienen hogares y la economía, siguen sin ser considerados en los indicadores laborales. Plantea la necesidad de una metodología diferente para su medición, reconociéndolos como una riqueza laboral no reconocida. Mientras esta realidad no cambie, las felicitaciones del 10 de mayo contrastan con una vida cotidiana marcada por la inequidad y la falta de oportunidades para miles de mujeres en el país.