Fotógrafos tradicionales en Acapulco resisten a la competencia de los celulares

En las playas de Acapulco, fotógrafos con décadas de experiencia como don Carlos enfrentan un declive en su trabajo debido a que los turistas prefieren usar sus propios teléfonos móviles para tomar imágenes, un cambio que ha reducido significativamente la demanda de sus servicios profesionales.

Una trayectoria de más de medio siglo

Don Carlos comenzó su labor en el malecón del puerto en 1975, capturando recuerdos para visitantes, especialmente aquellos que llegaban en cruceros desde países como Australia y Estados Unidos. En esa época, las cámaras Polaroid que revelaban al instante eran muy populares y el negocio era próspero.

«Era de al minuto. Las instantáneas las dábamos a 20 pesos las de color y las de blanco y negro a 10 pesos», señaló al recordar los mejores tiempos de la profesión. Su ingreso al oficio fue guiado por el fotógrafo Constantino Ramos Cortés.

El impacto de la tecnología moderna

El fotógrafo explicó que la dinámica cambió por completo con la masificación de los celulares entre los vacacionistas. «Ahorita el trabajo de la fotografía ya cayó porque todo turista trae sus celulares. Son miles de celulares que traen los turistas y ya no es como en 1975», lamentó.

A pesar de la baja en la actividad, don Carlos sigue recorriendo diariamente la zona desde las Hamacas hasta el hotel Krystal para conseguir ingresos y mantener a su familia. También rememoró cuando tenía la oportunidad de retratar a artistas y personalidades famosas que visitaban el destino, algo que ahora es menos común.

Un legado que perdura

Mientras los visitantes capturan sus propias fotos con dispositivos electrónicos, profesionales como don Carlos se mantienen como un testimonio vivo de una época en la que una fotografía instantánea era uno de los souvenirs más apreciados de un viaje a Acapulco.

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