El partido Morena enfrenta una grave crisis derivada de su respuesta al operativo en Chihuahua donde agentes de la CIA intervinieron para destruir un laboratorio de fentanilo, y por el riesgo de ser declarado organización terrorista por tribunales estadounidenses.
Desgaste inmediato de la dirigencia
Ariadna Montiel asumió la dirigencia nacional de Morena en medio del escándalo conocido como el caso Sinaloa, considerado el mayor en la política nacional y cuyos efectos podrían marcar el fin de una época. El partido no solo lidia con desafíos electorales importantes, sino también con la posibilidad de que la justicia norteamericana lo catalogue como una organización terrorista extranjera, una situación que pondría en jaque su supervivencia.
La reacción del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien optó por emprender acciones judiciales y políticas contra la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, en lugar de cuestionar al gobierno de Estados Unidos por violar acuerdos de coordinación, se considera una decisión desafortunada.
Falta de perspectiva y soberbia
La movilización para declarar la guerra política a la gobernadora panista desde Chihuahua fue un error grave, especialmente por tratarse de la primera operación pública de la nueva dirigencia morenista. Este acto, percibido como soberbia, ha servido para destacar la efectividad del gobierno panista contra el crimen y para pintar a Morena como el representante del centralismo.
Dentro del partido y del gobierno no se ha dimensionado plenamente el impacto del caso Sinaloa, ni se ha considerado la percepción pública sobre el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Esta batalla fallida revela la principal debilidad del grupo en el poder: su desapego a la realidad.
Prueba electoral en puerta y riesgos futuros
La próxima prueba electoral para Morena será en Coahuila, donde se prevé un resultado adverso que podría traducirse en la pérdida de todos los distritos. Este revés, aunque influido por factores locales, se interpretará como la primera derrota electoral de la dirigencia de Montiel, quien además debe afrontar la compleja selección de candidatos a gubernaturas con un año de anticipación.
Existe el riesgo adicional de que, durante este proceso de selección, se revele que alguno de los aspirantes ha perdido su visa estadounidense o aparezca vinculado en investigaciones sobre contrabando de combustible, financiamiento de campañas con dinero del narcotráfico u otros delitos.
Indefensión ante acciones de EE.UU.
El verdadero problema radica en la indefensión de cualquier persona señalada por las autoridades norteamericanas. No se requiere una extradición o un proceso legal formal para que se cancele una visa o para que el FinCEN del Departamento del Tesoro ordene congelar cuentas, una orden que la UIF, la CNBV y las instituciones financieras están obligadas a acatar.
El gobierno de Estados Unidos cuenta con evidencias, testimonios e indicios obtenidos mediante labores de inteligencia, respaldadas por funcionarios con profundo conocimiento de México, como el exembajador Christopher Landau, el director de la DEA, Terry Cole, y el embajador Ronald Douglas Johnson, experto en la lucha contra el terrorismo ligado al narcotráfico.
El horizonte que se vislumbra para Morena y el régimen político actual es ominoso.