Tras siete años y medio de administración morenista en Veracruz, la población no encuentra motivos para celebrar, mientras la cúpula del partido en el poder organiza festejos por victorias electorales y presentación de informes, según un análisis publicado este lunes.
Democracia y resultados electorales cuestionados
El texto señala que los triunfos electorales de Morena se deben, en parte, al control que ejerce sobre los organismos electorales, una situación que compara con las prácticas del PRI en su época de mayor influencia. Se menciona que, cuando pierden en las urnas, logran revertir los resultados mediante la complicidad del Instituto Nacional Electoral (INE), los organismos públicos locales electorales (OPLEs) y los magistrados, ya identificados con el partido.
Como ejemplos de esta dinámica se citan los casos de los municipios de Poza Rica y Papantla, donde, afirma el columnista, Morena fue derrotado en las votaciones pero posteriormente dio ‘la vuelta en la mesa’. Además, se indica que ante derrotas incontestables en otras alcaldías, la estrategia consiste en cooptar a los ediles opositores mediante ofertas o presiones para que se afilien al partido oficial.
Balance de gestión en el estado
El análisis hace un recuento de lo que considera el legado del primer ciclo morenista en Veracruz. Se destacan dos obras denominadas ‘magnas’ y ‘fifís’ que, a la fecha, permanecen sin uso. También se menciona un estadio de alto costo y calidad inicialmente deficiente, así como una instalación para básquetbol profesional y espectáculos que carece de equipo, pues los Halcones se mudaron, y de eventos, por no estar terminada.
La infraestructura vial recibió calificaciones negativas, con puentes mal construidos para la capital estatal y otros propensos a inundaciones, además de carreteras en mal estado, descritas como una ‘vergüenza nacional’. En el sector salud, se reporta escasez de medicamentos, falta de equipos y material, y postergación de cirugías, mientras se alude a un desfalco de más de mil millones de pesos que, se presume, no será recuperado por el erario ni sancionado.
La educación presenta niveles bajos, con denuncias de corrupción en la universidad, los tecnológicos y las tiendas escolares. La inseguridad se mantiene igual o ha empeorado, con la delincuencia organizada en ‘fiesta interminable’ y una procuración de justicia lenta y sujeta a pagos. Asimismo, se critica a funcionarios por su desconocimiento de las funciones y de la entidad, siendo algunos ‘buenos para exigir’ porcentajes de las obras y otros represores.
Valoración del gobierno actual
El columnista califica al actual gobernador de Veracruz como ‘el peor’, aunque señala que cuenta con el respaldo del expresidente Andrés Manuel López Obrador y de la presidenta Claudia Sheinbaum, pero no de la gobernadora Rocío Nahle. Sobre la gestión de Nahle en el último año y medio, se afirma que ‘no hay mucho para presumir’ y que su condición de no ser veracruzana ha influido en una lenta adaptación y conocimiento de los grupos y necesidades reales, lo que podría hacer que se pierda el tiempo para obras importantes.
El texto concluye que, si bien los gobiernos anteriores a la llamada Cuarta Transformación tampoco fueron buenos, en rubros como obras públicas, salud, educación y seguridad no se percibe una mejora o diferencia palpable. Una parte de la ciudadanía, según el análisis, observa corrupción e incapacidad pero guarda silencio por los programas de pensiones y becas, mientras otra parte ve que la situación nacional empeora sin saber cómo actuar.