La estabilidad política de Daniel Carrillo, actual alcalde de San Nicolás, se encuentra en duda debido a un creciente distanciamiento con Zeferino Salgado, el principal operador del municipio. Esta ruptura interna en el PAN ha generado incertidumbre sobre las posibilidades del edil para alcanzar una diputación local el próximo año o asegurar un espacio en San Lázaro para el 2027.
Los constantes movimientos en el gabinete de Carrillo Martínez parecen ser una respuesta directa a este quiebre con Salgado. Un ejemplo claro fue la reciente salida de un operador clave de «Chefo» de la vocería municipal, posición que el alcalde tuvo que llenar con un asesor de su entera confianza.
Reconfiguración del poder en San Nicolás
Más allá de la disputa personal, la administración municipal muestra señales de un cambio en la estructura de mando. La llegada de Lilly Olivares a un cargo nuevo y el nombramiento de Alejandro Luis Sandoval como secretario del ayuntamiento sugieren que la influencia de Carlos de la Fuente ha ganado terreno en la zona.
Dentro del partido, se especula que De la Fuente, quien mantiene una relación estrecha con Salgado, podría conformar una alianza para buscar la alcaldía, mientras que la relevancia política de Carrillo parece desvanecerse. Este escenario deja al alcalde sin un refugio político claro de cara a los próximos procesos electorales.
Descontento interno en el PAN
El malestar entre los líderes del partido albiazul en San Nicolás hacia la gestión de Carrillo es cada vez más evidente. Entre las críticas que se le atribuyen, destacan:
- La ejecución de obras de infraestructura que se consideran económicamente inviables.
- Errores que habrían complicado el proceso electoral de 2024.
- Dudas sobre su capacidad de liderazgo para los futuros comicios.