El éxito de un candidato en las elecciones municipales de Lima no depende únicamente de sus propuestas técnicas, sino de su capacidad para conectar con la identidad y las costumbres de los ciudadanos. Según el especialista en temas municipales Carlos Enrique Chuquiruna, el desconocimiento o el desprecio hacia las tradiciones locales puede convertirse en un error político fatal que revela una falta de comprensión sobre la realidad de la capital peruana.
En el contexto de la recta final de la campaña, los aspirantes suelen priorizar la exposición mediática y la presentación de planes de gobierno. Sin embargo, la verdadera conexión con el electorado se pone a prueba en situaciones cotidianas, como visitas a mercados o entrevistas informales, donde cualquier gesto que parezca despectivo hacia la cultura local puede generar una distancia difícil de reparar con el votante.
La importancia de la cultura en la política municipal
El análisis destaca que elementos como la gastronomía, citando el ejemplo del pan con chicharrón, no son solo temas de consumo, sino pilares de la identidad limeña. Un error común en los candidatos es subestimar el llamado «costumbrismo», pensando que es un asunto menor frente a problemas urgentes como la inseguridad o el transporte. No obstante, descalificar una costumbre popular puede ser interpretado como una falta de respeto hacia la vida diaria de las personas.
Para el especialista, la gestión de una ciudad no se limita a administrar presupuestos o ejecutar obras públicas. Gobernar implica entender las diferencias sociales y geográficas entre distritos tan diversos como San Juan de Lurigancho, San Isidro, Villa El Salvador o Miraflores, reconociendo tanto sus demandas particulares como los elementos que los unen como capital.
Conexión real frente a discursos preparados
La cercanía con el ciudadano no debe ser una simulación de estrechar manos, sino un ejercicio de escucha y respeto. Chuquiruna advierte que, en esta etapa de la contienda, los electores ya no solo evalúan las promesas de campaña, sino que observan la reacción de los políticos cuando se salen del discurso preparado.
En última instancia, la elección municipal debería ser un diálogo sobre el futuro de la ciudad, pero para que este sea efectivo, los candidatos deben primero demostrar que comprenden la Lima que existe en la actualidad, evitando que sus propias palabras revelen una desconexión con el pueblo al que pretenden representar.