El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) se ha consolidado como la fuerza más influyente dentro de la coalición de la 4T, logrando liderar candidaturas en estados como Nayarit, Baja California Sur, San Luis Potosí y Quintana Roo. Este avance posiciona al partido como un aliado estratégico que ya respalda abiertamente la proyección de Omar García Harfuch hacia la candidatura presidencial de 2030, evidenciando un creciente peso político que podría condicionar futuras negociaciones con Morena.
La fortaleza de Harfuch, actual secretario de Seguridad, radica en su liderazgo sostenido en las encuestas, un fenómeno que se compara con la consolidación que tuvo Andrés Manuel López Obrador años antes de su triunfo en 2018. No obstante, su camino hacia la presidencia enfrenta la posible resistencia de los sectores más radicales de la actual administración, lo que podría obligarlo a buscar una alternativa fuera de Morena, aliándose con el PVEM y posiblemente con el PRI o el PAN.
Escenario de tensiones en Veracruz
En el estado de Veracruz, la estructura de la 4T atraviesa una crisis de relevo generacional y político. Figuras con reconocimiento social, como Javier Herrera Borunda y el senador Manuel Huerta, enfrentan bloqueos internos por parte del partido en el poder, lo que impide su crecimiento hacia los procesos electorales de 2027 y 2030. En el caso de Huerta, las tensiones han escalado hasta ser señalado como traidor por sectores del mismo movimiento.
Por otro lado, el secretario de Gobierno de Veracruz, Ricardo Ahued Barahuill, ha sido señalado como una opción de la administración estatal para fortalecerse de cara al futuro. Aunque se le ubica en una posición de poder por descarte ante un gabinete con poca presencia territorial, su perfil es cuestionado dentro de Morena, donde algunos sectores lo califican de «acomodaticio» debido a su historial de movimientos políticos.
Posibles negociaciones y el factor Verde
El panorama político para 2030 sugiere que el PVEM podría utilizar su éxito electoral en las próximas gubernaturas de 2027 como moneda de cambio. Una posible estrategia de negociación incluiría el respaldo a la candidatura presidencial de Harfuch a cambio de que un candidato del Partido Verde encabece la gubernatura de Veracruz en 2030.
Ante el evidente desgaste de Morena, la capacidad del partido para retener su fuerza electoral dependerá de su apertura a estas alianzas. Se advierte que la cerrazón institucional frente a nuevos liderazgos podría derivar en un fracaso electoral, considerando que la seguridad se ha convertido en la prioridad nacional que demanda perfiles con capacidad de gestión.