Desde este año, un nuevo decreto español ha transformado los requisitos de calidad para numerosos productos dulces, galletas y bebidas tradicionales, con el fin de adaptarse a las demandas nutricionales actuales de los consumidores.
Cambios en galletas y bizcochos
La normativa elimina el límite máximo de cenizas, un parámetro técnico histórico, lo que permite a los fabricantes incorporar ingredientes como harinas integrales, cereales, fibras y frutos secos para mejorar el perfil nutricional de sus productos.
Además, se establecen nuevos topes de humedad: un 6% para galletas simples y un 10% para las rellenas o cubiertas y para los bizcochos, con el objetivo de garantizar una mejor conservación y textura.
Innovación en otros productos
La horchata de chufa podrá comercializarse sin azúcares añadidos o con reducciones de al menos un 30%, aunque se prohíbe el uso de edulcorantes y colorantes para mantener su carácter tradicional.
En el caso del mosto de manzana, se autoriza el uso de coadyuvantes tecnológicos clarificantes como la bentonita o la gelatina alimentaria. Para la sidra de hielo, se permite un límite de metanol de hasta 400 mg/l, el doble que otras sidras, debido a las particularidades de su proceso de elaboración con manzanas congeladas.
Modernización del sector
Los vinagres balsámicos verán reconocido el uso de ingredientes como el mosto de uva concentrado, incluso el mosto ‘apagado’ con alcohol en productos con denominación de calidad.
Finalmente, se eliminan regulaciones nacionales obsoletas para bebidas como la sangría o los vinos aromatizados, que ahora se regirán únicamente por la legislación europea vigente.